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: BIG FEELING Por Barricades y Mandolin
Enviado el Sunday, 12 April a las 22:41:49 por hkn

Artículos enviados por los / las fans de
2009-04-12

Cuando escuché “True” por primera vez, por allá por el año 1983, sentí una convulsión en el cuerpo que nunca había experimentado hasta entonces al oír ninguna otra canción. Eso me dio la pista de que estaba ante una banda diferente. Pero entonces nunca imaginé que unos 25 años después iba a sentir el mismo estremecimiento a bordo de un buque de guerra-museo, anclado en el Támesis, al ver que a pocos centímetros de mí, Gary Kemp y Tony Hadley se daban un espontáneo y sincero abrazo. Ese gesto era la prueba más real de que ambos habían dejado atrás 10 años de rencor y abrían un nuevo capítulo en la historia de Spandau Ballet.

LOS PREPARATIVOS
Era el día 23 de marzo, lunes, cuando me fue comunicada la invitación a la rueda de prensa y fiesta para presentar la reunificación de Spandau Ballet. La agencia EFE de noticias acabada de lanzar también el teletipo en España y varios periódicos lo recogían en sus digitales. De forma apresurada hice los preparativos con la ayuda de Mandolin que desde Inglaterra arregló la mayoría de cosas. Apenas podía concentrarme en el trabajo y lo único que pensaba era: “¿Qué voy a ponerme?”. La pregunta ni era frívola ni superficial; después de todo, iba a asistir al anuncio de la reunificación de una banda nacida en el seno del movimiento que emergió a finales de los 70 y que fue bautizado como Neo Romanticismo, en el que era tan importante la estética como la música. De hecho, Spandau no sólo ha pasado a la historia por sus temas, ya considerados clásicos, sino por las diferentes estéticas que lucieron en cada trabajo, en cada gira. Tras echar una ojeada mental a mi armario me decidí por dos vestidos. En ambos casos ropa cómoda pero con un toque de originalidad que me hiciera digna fan de nuestros cinco chicos.


JUNTO AL HMS BELFAST
Ya era el día 25 de marzo y pasaban de las 11 de la mañana cuando Mandolin y yo llegamos a las inmediaciones del Tower Bridge, una impresionante estructura sobre el Támesis que es además un icono de Londres. A pocos metros estaba el HMS Belfast, un buque de la primera Guerra Mundial que ahora es un museo. Yo lo había visitado en 1991, no porque tuviera ningún interés en la historia naval o bélica, sino porque sabía, como cualquier fan que se precie, que la banda ofreció allí un sonado y estrambótico concierto en 1980. Pero el 25 de marzo, el HMS Belfast me pareció más grande que nunca. Y mientras paseaba con Mandolin por la orilla de río –una zona muy recomendable hoy para recrearse- intentaba percibir si ya había signo de la banda a bordo del buque. Vimos alguna cámara de televisión y algún reportero gráfico pero en el exterior todo era normal: Los turistas visitaban el barco como un día normal y corriente. Cuando llegó la hora a la que los habían citado, las 13.30, Mandolin y yo atravesamos la pasarela y llegamos al control del barco. Tras identificarnos, comprobaron que estábamos en la lista y nos entregaron una pulsera identificativa, una banda de color verde fluorescente donde se leía: “Spandau Ballet”. Desde allí fuimos conducidas a la parte del barco donde iba a tener lugar el encuentro. Mi impresión es que era en la parte baja del buque, algo similar a las antiguas bodegas.


UNA SALA ABARROTADA
Apenas había una decena de periodistas e invitados cuando llegamos aunque durante los siguientes 30 minutos, no dejaron de llegar más personas. Sobre las 14 horas, la sala estaba completamente abarrotada. Los periodistas de referencia de los 80 se mezclaban con las nuevas generaciones de reporteros. Cámaras de televisión y fotográficas, grabadores, libretas, … Un afamado DJ de los 80 comenzó a pinchar música. La decoración se componía de algunas fotografías antiguas de la banda y varias pantallas que proyectaban una secuencia de imágenes de los primeros 80 que hemos visto mil veces. En medio de la sala, pegada a las ventanas, se había colocado una mesa con cinco sillas y varias banderolas en blanco y gris con su nombre: Spandau Ballet.

Pasaban los minutos, que se nos hacían interminables, y la sala seguía llenándose. Además de los profesionales y algunas fans, vimos al mánager de la banda en los 80, Steve Dagger, y a la mujer de Martin Kemp, Shirlie, entre la multitud.

Con cuarenta minutos de retraso, una voz en off anunció al periodista Robert Elms –al que se atribuye haber propuesto el nombre del grupo- que ya rozando los 60 pero con el espíritu joven tomó la palabra para leer un largo y enrevesado parlamento –al estilo de los textos de los 80- que dio entrada a la banda. Y entonces Martin, John, Tony, Steve y Gary hicieron su entrada por la banda izquierda, sonrientes, vitales, únicos.


UNAS POCAS ELEGIDAS
La jornada del 25 de marzo pasará a la historia para muchos de nosotros, al menos para mí. Una decena de fans que les hemos seguido entre 25 y 30 años fuimos lo suficientemente afortunadas para estar allí, por diferentes motivos. Las responsables de la web y el club de fans de Tony Hadley estaban en el grupo. Y también las webmasters de Steve Norman, Hazel y Dawn. Nuestras queridas Doris e Ingrid, durante años responsables de las webs de Martin y Gary Kemp, no pudieron asistir por asuntos familiares. No podía faltar tampoco Lisa, tan auténtica como siempre. Mandolin y yo nos sentíamos felices de estar allí. Os llevábamos a todas las fans españolas más conocidas por nosotras en el corazón: a Pilar, a Juani, a Gloria, a Mariola, a Carmen, a Yolanda, a Manoli y a alguna más. Asimismo, Mandolin se preocupó de imprimir y llevar guardada una foto de Rossini y otra de Joaquín Luqui. Así que estábamos casi todos. Personalmente, eché de menos a Little Jo, a Soldier Blue, a Ophelia y a Denise, además de a Doris e Ingrid. Con ellos el grupo hubiera estado realmente completo.




UNAS CUANTAS SORPRESAS
Nada más la banda entró en escena y tomó asiento, Tony Hadley cogió la palabra y explicó brevemente que habían decidido reunirse y volver a actuar. Y dio las fechas de los primeros conciertos. El cantante había elegido un traje de chaqueta gris de corte clásico sin corbata. Su compañero John Keeble llevaba vaqueros, una camiseta y cazadora, mientras que Martin Kemp también había optado por un traje clásico en tono azulón y con corbata. El más fashion fue una vez más Steve Norman, con un traje negro de chaqueta algo más larga de lo convencional y pantalón estrecho, camisa negra así como sueter y corbata en todos grises. Y el premio al estilo es indudablemente para Gary Kemp, con pantalón informal, levita oscura y pañuelo largo gris, haciendo gala de que tiene en casa una buena asesora, su esposa Lauren, que es diseñadora.

La rueda de prensa duró unos 40 minutos en los que les hicimos todo tipo de preguntas que contestaban con simpatía pero con la lección también preparada. Pocos datos y muchas frases bonitas, lo que debe responder a una estrategia de no desvelarlo todo al principio e ir creando impactos mediáticos en los próximos dos años. No obstante, insistieron en las buenas relaciones entre ellos, lo que se percibía claramente, en que habían dejado el pasado –la parte negativa, obviamente- atrás y en las ganas que tenían de subir al escenario. Fueron evasivos sobre el nuevo álbum; aunque todo el mundo lo da por hecho, simplemente respondieron: “Podría ser”. Y más evasivos aún en el espinoso asunto de los royalties –el cobro por los derechos de autor por los que Tony Hadley, Steve Norman John Keeble llevaron a Gary Kemp a los tribunales y obtuvieron una sentencia negativa en 1999-. Cuando el periodista de turno hizo la esperada pregunta, se limitaron a sonreír con humor, a hacer bromas y a responder que eso entraba dentro del ámbito privado de decisión. No aclararon nada pero pasaron bien la prueba. Lógicamente habrían estado preparándose para preguntas de ese tipo. No se habló de cifras concretas pero se dejó entrever que detrás de su vuelta hay una suma económica considerable, de lo que me alegro enormemente, en especial para la parte de la banda que lo ha pasado mal en los últimos años.

Personalmente me impresionó cuando explicaron que hace ya más de un año que Gary Kemp y Tony Hadley se hablaban y que un día quedaron todos en un pub a tomar una cerveza y todos los problemas se esfumaron. Gary explicó que el puente entre todos se inició con Steve Norman, hace varios años, y luego al restablecer otra vez el contacto con John Keeble. Y Tony Hadley intervino para destacar el papel que había desempeñado John Keeble en que fuera posible la reunión. Así que, en cierta manera, siempre estaremos en deuda con él las fans.

Con todo la historia de premio es para la segunda generación de Spandau. Gary Kemp desveló en la rueda de prensa que su hijo Finlay y el pequeño de Tony se citaron secretamente hace dos años para ver qué podían hacer para que sus padres volvieran a hablarse. Al escucharlo estuve a punto de llorar. Sobre sus hijos, también John desveló que su hija nació tres meses después de que la banda se disolviera y nunca les vio actuar, por tanto, aunque sus compañeros en el colegio le cantan Gold. Además ese día supimos con certeza que Gary Kemp había sido padre de nuevo de un niño hacía tan sólo dos semanas.

Y entre las anécdotas, la del ex Duran Duran Nick Rhodes, que se encontró con Gary hace pocos días y le preguntó entusiasmado que cuando eran los conciertos porque quería ir. Uno de los periodistas preguntó entre risas si que Duran Duran ejercerían de teloneros y sonaron decenas de carcajadas. Aunque yo pienso que no sería tan descabellado.

Y sobre las canciones, en el primer ensayo que realizaron, suponemos que hace un tiempo, el primer tema que eligieron fue I’ll Fly For You, contestó John, a lo que Martin añadió que para él fue muy difícil.

“ARE YOU COMING TO SPAIN?”
Estando allí y teniéndoles tan cerca, no iba a dejar pasar la ocasión para hacer una pregunta. Cuando llegó mi turno, tomé el micro y después de respirar profundamente me presenté e hice la pregunta: “Are you coming to Spain?” La respuesta fue general e inmediata: “¡Hola, España!”, dijeron los cinco casi al unísono. Entre risas volví a insistir y entonces indicaron que van a hacer una amplia gira mundial aunque las fechas todavía no están cerradas, y que “por supuesto” España estará incluida. Tony Hadley añadió que personalmente él iba a venir a España de vacaciones este verano y que no tenía problema en actuar.  

Y con unas cuantas preguntas más, la rueda de prensa acabó, la banda se retiró a los camerinos a atender diversas entrevistas concertadas y comenzó una fiesta de varias horas.


FOTOS, BAILES Y CARAS FAMILIARES
Con una copa de vino blanco en la mano (que es lo que se estila beber en las fiestas inglesas porque queda fino), comencé a observar a los asistentes a la fiesta. Estaba Shirlie con un vestido monísimo en tono crudo y un abrigo de primavera estampado en leopardo. Realmente está fantástica: broceada, sonriente, … no sólo es que el tiempo no ha pasado por ella sino que está mejor que en los 80. También la mujer de John Keeble estaba allí y Sheryll, la pareja de Steve Norman. Iban arriba y abajo, se relacionaban entre ellas y se hacían fotos. También apartada del resto, con su hermana, estaba Lauren, la mujer de Gary, con signos de un parto cercano. No se quedó mucho tiempo.

Y también la segunda generación estaba allí. Jack Norman hacía de enlace y se rodeaba de Harley y Roman Kemp, de Finlay Kemp, y de la hija de John Keeble, además de algunos amigos. Se acercaban a la barra, pedían vino o cerveza, tomaban algún aperitivo y no dejaban de charlar.

Yo tenía pendiente una foto desde hace años y en esa fiesta la conseguí. Cuando fuimos tomando un poco más de confianza, le pedi a Steve Dagger que se hiciera una foto conmigo. Y lo logré. Me da la impresión de que es tímido porque apenas me dejó agradecérselo. O puede que no le gusten demasiado las fans. Jajajaja.

Mandolin y yo estuvimos la mayor parte del tiempo con Hazel y Dawn. Sonaba música de los 80 y yo observaba atentamente todo lo que pasaba en la fiesta. Nuestros chicos estaban dentro atendiendo entrevistas más exclusivas hasta que una hora después, por lo menos, alguno de ellos asomó la cabeza. Creo recordar que John fue el primero en salir y luego Steve. Más tarde salió Martin y después Gary. Tony Hadley se perdió la fiesta, ya que apenas estuvo la última media hora.

Tras dos horas de sesión de música de los 80, comenzaron a sonar en directo y en estudio canciones de Spandau Ballet. Era una sensación tan rara estar en un espacio tan pequeño oyendo sus canciones y con ellos al lado… Algo comenzó a moverse en nuestro interior. No podíamos simplemente escuchar. Comenzamos a canturrear, primero por lo bajo y luego las cuatro a todo pulmón. Hubo un momento en que John Keeble se unió al grupo y nos ayudó con la estrofa final de Higly Strung. Todo una risa. Aprovechamos el momento para hacernos una foto con él.

Seguimos cantando y a veces bailando como si nada, y en ocasiones más alto que la propia música. Gary Kemp nos miraba divertido desde el fondo. Teníamos al lado a Martin que charlaba con unos amigos.

Durante las tres horas que duró la fiesta también conocimos a personas de la organización y a otros asistentes. Y entre conversaciones, algún baile y fotos, se fue creando un clima de camaradería muy agradable.

En la última hora de la fiesta, dejaron entrar a visitantes del barco. Muchas parejas se sorprendían de encontrar esa fiesta allí y a los Spandau y se hicieron numerosas fotos con los chicos. Martin Kemp fue el que más demandas tuvo.

Poco a poco fueron llegando el resto de fotos: Martin muy cariñoso; Gary, con ese aire intelectual con la justa cercanía y, más bien, la distancia correcta; y la de Steve. Ésta la dejamos para el final porque queríamos aprovechar para entregarle la felicitación de cumpleaños que habíamos hecho con los mensajes de todas. Se la dimos discretamente y creo que le hizo mucha ilusión porque nos dio dos besos a cada una.

Con Steve charlamos en varias ocasiones. Ya sabéis que habla perfecto castellano. Hablamos sobre la fiesta; sobre la vuelta de Spandau, y sobre los posibles conciertos en España. Yo sugerí Ibiza como lugar maravilloso y también emblemático en la historia de Spandau. Mandolin defendía Madrid. Así que Steve, para no decepcionar a ninguna de sus fan, dijo que apoyaría conciertos en los dos sitios. Nos hicimos una foto con él y luego Harley vino y nos hizo otra. También tomó una segunda de Mandolin y Steve.

En un momento dado de la fiesta, Dagger anunció que las entradas, que se habían puesto a la venta a las dos de la tarde, ya estaban vendidas. En realidad se refería al primer concierto de Londres pero mucha gente entendió que era toda la gira. En cualquier caso, la realidad está demostrando que no iba desencaminado.

Con Gary también charlamos un poco. Aprovechando que estábamos cerca, preguntó a Mandolin que creía que llenarían en España en concierto. Mandolin le aseguró que sí porque todo lo de la reunión se seguía desde aquí con expectación. Apenas pudieron seguir comentando porque Tony entró en la fiesta y, de forma espontánea, topó con Gary y se dieron un abrazo espectacular. Fue un acto reflejo, sincero, natural… me dejó completamente paralizada, hasta el punto de que no pude inmortalizar el momento en la cámara. No me dio tiempo. Sentí de nuevo aquella vieja convulsión. Ese abrazo había ocurrido justo a nuestro lado. Para ellos fue un signo de amistad y buen rollo. Para mí fue constatar en primera persona que realmente se ha pasado página de la que será la etapa más negra de una gran banda de pop. Si alguna vez estos años tuve dudas sobre si sería bueno el retorno de Spandau Ballet (las he manifestado muchas veces en muchos foros) en ese momento se me disiparon todas. Todavía si cierro los ojos veo aquel abrazo. Veo llegar a Tony con su traje oscuro (algo más delgado que recientemente) y veo a Gary con esa levita y el pañuelo. Veo el abrazo de dos amigos desde la adolescencia que posteriormente lideraron una gran banda y luego pasaron por una etapa que les dejó muchas heridas. Ese abrazo es señal de que han cicatrizado.

Tony Hadley se dirigió a continuación a Mandolin y la saludó efusivamente, además de darle un beso. Y yo, movida como por un resorte, me lancé, le agarré y también le di dos besos a él (aún no puedo creer la rapidez con la que actué) y le dije: “Hoy somos muy felices”. Me dijo que se alegraba y siguió saludando a más gente. Eran tantas las personas que querían decirle algo (periodistas, miembros de la banda, amigos, organización, mánagers, etc que Tony iba de uno a otro, hasta el punto de que se dio un tremendo golpe en la cabeza con una de las canalizaciones que sonó bastante. Por cierto que su actual mánager, que estuvo en la última parte de la fiesta, no parecía excesivamente contento. Incluso hizo algún comentario fuera de tono a alguna persona

La fiesta prosiguió y algunos invitados se fueron marchando, así como algunos de nuestros chicos. Pasaba ya de la hora que se había anunciado que acabaría; allí quedábamos algunos resistentes. Entre ellos, Martin y Shirlie; Steve y Sheryll; Dagger, Dawn y Hazel, Mandolin y yo. Cuando los del HMS Belfast apagaron la música, todos captamos que nos estaban diciendo que era el momento de irnos. Fuimos saliendo todos entre risas y comentarios. Fuera había un grupo de fans que rodearon a Steve y Martin. Autógrafos, preguntas. Apenas estuvieron unos minutos porque Dagger les hacía señas para que avanzaran. Daba la impresión de que iban juntos a cenar. Finalmente descendimos por la pasarela que nos dejó en tierra y nos despedimos. Adiós Dawn y Hazel; adiós chicos. Hasta el próximo octubre.

 
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